Rafael Palacios, la belleza que nadie había visto
Rafael Palacios es un gran amigo de Xadigal, a quien apreciamos profundamente y admiramos por su dedicación y amor al vino gallego.
Primero fue la uva Godello. Después, el lugar: O Bolo, un valle que no aparecía en ningún mapa del vino, casi olvidado, sostenido por unos pocos viticultores autóctonos, como Paco Blanco.
«Desde la primera vez que puse un pie en la finca O Soro, quedé convencido de que aquí se debería hacer un gran vino, sí o sí», recuerda Rafael Palacios.
El viento del norte permite una maduración lenta y pausada, sin sobresaltos. El río Bibei actúa como regulador natural de la temperatura, mientras la altitud aporta frescura y una marcada amplitud térmica.
Sus fincas, como O Soro, destacan por sus suelos de granito, con arenas finas y presencia de esquistos de cuarzo. Un paisaje que se completa con el aroma de los bosques de castaños, creando un entorno único donde la Godello encuentra las condiciones ideales para dar vida a vinos como Sorte O Soro, galardonado con 100 puntos en la Guía Parker.
Su curiosidad por el vino lo trajo hasta el valle del Bibei, sumido entonces en el abandono. Él vio belleza en las onduladas laderas de O Bolo, se enamoró y soñó con elaborar un gran vino. Así cambió para siempre la historia vinícola de la comarca de Valdeorras.
Daniel Marín


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